LA MAMA CIUDAD.
Mama Ciudad estaba determinada a conocer a cinco grandes integrantes que pudieran a través de sus talentos encontrar en que fecha del tiempo podría encontrares pues de tantas personas que habían nacido de sus entrañas, ella ya no sabía que edad tenia y estaba algo confundida.
En su corazón junto a ella, se encontraba un artista de vanguardia... era su primer hijo adoptivo, pues generalmente cuando buscaba artistas sobresalientes, muchos de ellos perdían el impulso para darse a conocer, este era un ser especial; hacía cuarenta años que había salido del cascaron, y ahora ella lo contemplaba con orgullo.
El Monje Zen estaba sentado sobre una acera cercana y miraba al hijo adoptado con el mismo cuidado que miraba una flor. Queriendo encontrar el sentido de esa vida en el seno de la Mama Ciudad.
Era un gran momento en las vidas de todos, porque se decía que el origen de los habitantes tendría repercusiones en la eternidad de toda la civilización de esa época.
El Monje Zen se disponía a enseñar al artista sobresaliente..y de vanguardia el significado de la vida. La Mama Ciudad se aclaró en su silencio para atraer la atención de su pequeño hijo adoptivo (aunque tenía 40 años)..y le pregunto: «Cuál es el sentido de tu arte? »
El Artista de Vanguardia se dio un buen susto pero no contesto nada. Mamá Ciudad volvió a preguntar y repitió, «Cuál es el sentido de tu arte? »
El Artista de Vanguardia la miró con ojos interrogadores.
El Maestro Zen reforzó y dijo: «Repite con tu madre, hijo; cual es el sentido de tu arte?».
El Artista de Vanguardia miró desconcertado al Monje, primero, y a su madre, después.
La Mama Ciudad y el Monje Zen dijeron a una sola voz: «Cuál es el sentido de tu arte?»
El Artista de Vanguardia abrió la boca e inspiró profundamente, mientras Mama Ciudad y el Monje Zen permanecían expectantes. El Artista de Vanguardia respondió: «no lo se»
Mamá Ciudad y el Monje Zen miraron con atención al artista y repitieron: « no lo sé?».
El Artista asintió: «Sí, ¿por qué?».
Mamá Ciudad replicó: «Porque todos los seres humanos buscan encontrar cual es el sentido de su oficio».
El artista de Vanguardia respondió: «¿Por qué?».
El Monje Zen, un tanto pasmado por esta conversación, pregunto: «Porque... eh... eso es lo que han venido buscando con Mama Ciudad hace muchos años, antes que existieran estos edificios y calles».
El Artista dijo: « ¿Por qué?».
El Monje Zen se volvió hacia Mama Ciudad y dijo : «¿Qué quieres hacer con un hombre así?».
«¿Por qué lo preguntas..Ya han pasado otros artistas iguales por estas calles? Yo lo he visto a lo largo de mis años», respondió.
Mama Ciudad sabia por sus años de experiencia con sus hijos de sus entrañas. Se volvió hacia el Artista de Vanguardia y le dijo: «A ver, quiero oírte decir que esperas de la vida»
.
El Artista de Vanguardia miró primero a Mama Ciudad y luego de una mirada profunda del Maestro Zen, y decidió explicar el por que no sabía dar una respuesta... Inspiró profundamente, frunció el corazón de diferentes maneras y se esforzó por decir algo cuerdo y razonable para sus dos espectadores, pero no le salía. Todo lo que era capaz de decir se a limitaba a «no se».
El Monje Zen se estaba poniendo cada vez inquieto. «Mira, hijo, no puedes ir en la vida sin saber cuál es el sentido de la misma y andar por estas calles y diciendo "no sé».
El Artista de Vanguardia dijo: « ¿No sé?».
Mama Ciudad suspiro: Porque tienes que tener esa actitud de «no se». «El sentido de la vida» es quien tú eres.
Todo lo que el Artista de Vanguardia fue capaz de pronunciar fue «¿Por qué?». «¿No sé?». El Maestro Zen contesto fuertemente y bruscamente: «Porque todo artista de vanguardia que inspire a otros debe saber cuál es el sentido de su arte "es un sí" y tú vas a decir «el sentido de tu arte» ahora mismo.
El artista contempló a su madre y al Monje Zen, inspiró profundamente y se esforzó una vez más por dar una respuesta, pero todo lo que salió fue:
«No Se?».Mama Ciudad y el Monje Zen se miraron sorprendidos.
Una vez al mes, los artistas de la Mama Ciudad celebraban un encuentro. Esa noche, todos los artistas se habían reunido para compartir sus creaciones. El Músico de Jazz más sobresaliente de esa generación de toco su instrumento: suspiro su trompeta, inspiró profundamente y dijo las primeras palabras de reflexión en la noche:
« SURREALISMO, Automatismo psíquico puro, por el que se hace un intento de expresar, ya sea verbalmente o por escrito, o de cualquier otra manera, el verdadero funcionamiento del pensamiento...El surrealismo descansa en la creencia de la superior realidad de ciertas formas olvidadas de asociación, en la omnipotencia del sueño, en el desinteresado juego del pensamiento. Tiende a destruir los otros mecanismos psíquicos
y a sustituirlos en la solución de los principales problemas de la vida. »
Todos los demás asistentes murmuraron e hicieron exclamaciones de asombro ante la profundidad de este concepto. Luego levantaron sus palmas en un aplauso.
El Músico de Jazz inclinó la cabeza con humildad. Los demás hicieron sus comentarios de rigor y expresaron su acuerdo.
Cuando acabó la reunión, algunos se quedaron a tomarse sus licores, contar sus historias y proclamar sus triunfos.
El Músico de jazz toco su pieza magistral y se dirigió al Artista de Vanguardia y le dijo:
«..que tienes que decir»
«No... eh... todavía no estoy preparado», replicó el con un tono nervioso.
«¿Por qué?», dijo el Músico de Jazz. Mama Ciudad le llamo la atención y observo esta nueva conversación:
El Músico de Jazz le dijo al artista:
«Sabes por que la gente de esta ciudad suele dormir tanto? »
«¿Por qué?»,contesto el artista
«Por que no tienen nada más que hacer. Los que se levantan con el sol solo tienen una cosa en común.. »dijo el Músico de jazz
«¿La locura?», respondió el artista
«Muy gracioso. No; todos tienen un objetivo que aviva las llamas de su potencial interior. Sus prioridades los impulsan, pero no de un modo obsesivo ni enfermizo. Y dado su entusiasmo y su amor por cuanto hacen en la vida, esa gente sabe vivir el presente. Su atención está marcada en la tarea que se han marcado. De ese modo no hay fugas de energía. Esas personas son los individuos más vitales que hayas tenido
suerte de conocer. »
Después de un cruce de palabras cada uno siguió su camino.
El Monje Zen recordó algo que había leído en los proverbios de la biblia, que un necio es la persona que no quiere oír, y que uno se hace necio cuando quiere ensenarle a otro necio.
Así que antes de intentar poner su posición sobre el Artista..dejo que el mismo lo intentara con el paso de sus días. El artista en su silencio y con talentos únicos lo intento, todos sus pensamientos acababan siendo un «no se».
Transcurridas dos meses, Mama Ciudad y el Monje Zen querían saber que había pasado en el interior del artista, pues esperaban saber si el artista podía descifrar en si mismo que quería, así la Mama Ciudad podría encontrar un horizonte de sus respuestas para saber en que época de la humanidad estaba viviendo.
El Músico de Jazz mando una invitación al artista de vanguardia donde decía. "La ceremonia mensual de artistas busca escuchar del artista su obra y experiencia..como eres uno de los que poco ha hablado, queremos escucharte esa noche.
Todos los nuevos artistas hablaran en ese lugar esta noche y tú sólo eres capaz de decir «no se». Pensaba para si el Artista.
El Monje Zen le dijo al Artista: «Tienes que decir «palabras», capaz de representarte».
Esa noche, con gran expectativa, Mama Ciudad, el Monje Zen y el Músico de jazz esperaron con atención las palabras que diría el artista en la reunión de la comunidad.
Se sentaron sobre cada asiento dispuesto para ellos junto con los demás invitados y escucharon las música de la orquesta de rock que abriría el escenario, el Viejo Músico de Jazz y sabio hablo al terminar la tocada de la banda. «Y ahora es el momento de daros la bienvenida en la comunidad a todos vosotros, grandes y talentosos amigos.
Todos tenéis edad suficiente ya para hablar y ser escuchados como personas que le han de aportar a Mama Ciudad la base de su existencia..así que vamos a escuchar al Artista de Vanguardia..
Todos los artistas inspiraron profundamente, batieron sus palmas y, esperaron con atención las palabras del Artista..a lo cual el respondió.. «No se?».
El Monje Zen no se creía lo que acababa de oír. Mama Ciudad y el Músico de Jazz esperaron.
El Músico de Jazz miró detenidamente a todos . «Bueno, todos sabemos que un Artista siempre tiene que decir algo con su arte'. ¿Quién está diciendo ‘Por que'?».
El Artista levanto su mano. El Monje Zen llego a su lado. Se volvió hacia Mama Ciudad y dijo: « Porque no sabes dar una respuesta?. »
En ese momento intervino un experimentado pintor..y dijo:
"Cuando algo está terminado, significa que eso está muerto, ¿no es así? Yo creo en la perdurabilidad. Yo nunca termino una pintura: solamente dejo de trabajar en ella por un tiempo. Me gusta pintar porque es algo que nunca llego a terminar. A veces pinto un cuadro y luego lo despinto todo. A veces estoy trabajando en quince o veinte obras al mismo tiempo Hago esto porque quiero, porque me gusta cambiar mi opinión a
menudo. Lo que hay que hacer es empezar siempre a pintar, nunca terminar de pintar."
Estas palabras penetraron en el corazón del artista y sin lograr conceptualizar lo que acontecía en su interior..corre impulsivamente fuera de la reunión gritando con fuerza como un loco..gemidos y palabras que no se le entendía.
«Por favor, perdónele, oh, amigos. Es muy joven (con 40 años) y le está costando trabajo definirse en la vida.. » dijo el Músico de jazz a todas las personas que estaba reunidas.
El Poeta que no había hablado en toda la reunión, ni las veces anteriores se levanto de la silla y miro en la distancia la carrera que llevaba el Artista.. miró al Monje y al Músico de jazz, cada vez más sorprendido. Se volvió hacia Mama Ciudad y dijo: «Siento mucho tener que darles esta mala noticia, pero el nos representa ».
Mama Ciudad y el Monje parpadearon, mirándose inquietos. El Músico dijo a continuación: «Me temo que estás en lo cierto».
« ¿No podría darle más tiempo?», dijo Mama Ciudad con gran confusión. «¿Un mes más?», pensó el Monje Sabio.
El Poeta asintió con la cabeza: «Me temo que no. Cuando alguien se expresa con el corazón es sabio, me pone muy nervioso oír a alguien que diga «no se?'».
Es como si no tuviera sentido las cosas..pero al escuchar al viejo pintor lo que dijo al Artista de Vanguardia, dejaba a una Mama Ciudad, un Monje Zen, una comunidad de artistas inspirada por un Músico de Jazz sin respuestas.
.Mama Ciudad dijo: «Por favor, hijos míos, sé que hemos aprendido a darle respuesta a todo, a razonar, a buscar un todo o un nada sin permitir puntos intermedios. Hoy he aprendido algo que no lo había visto a lo largo de mi larga vida..quedarme sin palabras».
Monje Zen se unió a ella: «Vamos, amigos... digámonos la verdad. No tenemos nada que perder».
El Poeta Expreso, se inspiró profundamente y se esforzó por decir unas palabras:
«La ciudad que nunca duerme..nunca termina lo que comienza... Sus palabras siempre son inicios y nunca finales, Sus experiencias marcan un camino no expresado,Su arte y su poesía han vuelto a nacer. »
A Mama Ciudad no le quedaba otra alternativa. Tenía que aceptar que sus hijos habían cambiado su realidad, su interior y que a partir de ese momento, podía esperar cualquier cosa de sus hijos. Los otros artistas y el sabio maestro que tanto amaba para salir a ese extraño y aterrador lugar llamado...Norteamérica. Un nuevo mundo después de haberlo declarado por otros humanos nuevo.
Y quien dice que el final es un comienzo..entonces compartimos las palabras que dijo el Artista de Vanguardia cuando ya pudo expresarse:
«Mi pintura no viene del caballete. Casi nunca estiro la tela antes de pintar. Prefiero afirmar la tela sin estirar sobre una pared dura o el piso. Necesito la resistencia de una superficie dura. Sobre el piso me siento más cómodo. Me siento más cerca, más parte de la pintura, ya que de esta manera puedo caminar alrededor, trabajar desde los cuatro costados y estar literalmente en la pintura. Esto es similar a los pintores rupestres indios del Oeste. Continúo alejándome de las herramientas usuales del pintor, tales como caballete, paleta, pinceles, etc. Prefiero palos, cucharas, cuchillos y gotear pintura fluida o una densa pasta con arena, vidrio molido u otros materiales inusuales adicionados.
Cuando estoy en la pintura no me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Sólo después de una especie de período «de acostumbramiento» ver, en lo que he estado. No tengo miedo de hacer cambios, destruir la imagen, etc., pues la pintura tiene una vida en sí misma. Trato de que ésta surja. Sólo cuando pierdo el contacto con la pintura, el resultado es una confusión. Si no, es pura armonía, un fácil dar y tomar y la pintura
sale muy bien. »
Terminaron la reunión todos sumando sus edades y encontraron que su año humano era 1950. Año del nuevo arte moderno, la nueva música moderna y el comienzo de la nueva poesía.
Así definió su acción y no su ser. Su nombre fue entonces Jackson Pollock Artista de Vanguardia.
El Músico de Jazz Louis Armstrong.
El Poeta es anónimo.
El Monje Zen es Watchaman Nee que migro a la Mama Ciudad desde China.
El periodista fue reconocido por su trabajo científico, y la gran Mama Ciudad ..es neoyorquina su apellido, aun su nombre no se encuentra pues siempre tiene un principio y nunca un final New York.
En estos personajes la Mama Ciudad encontró la luz que necesitaba para alegrar su corazón, de sus años poco se sabe, pero una cosa es cierta..su amor por sus hijos brilla hasta el día de hoy.
Escrito por:
LUIS GUILLERMO NAVARRO SAMPAYO
BOGOTA. 17 de Diciembre de 2009 COLOMBIA.
